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Sociedad

El amor, principal motivo de la gente de Kazajstán para vivir en México

En México viven 12 personas originarias de Kazajstán no relacionadas con el trabajo en la Embajada de dicho país en México. Las doce son mujeres, y están aquí, o bien porque se casaron con un mexicano, o porque a sus maridos, también extranjeros, los trasladaron a vivir a este país, según indicaron en la recepción que dio el Exmo. Embajador de Kazajstán en México, Andrian Yelemessov, para los sus conciudadanos en la Embajada.

Akmaral es una de ellas. Originaria de Almatý, antigua capital kazaja, lleva siete años viviendo en México, pues su marido es de Aguascalientes. Se conocieron estudiando en Inglaterra, y en México han vivido en Ciudad de México y actualmente en Querétaro. Ella es empresaria, tiene varios proyectos, desde aplicaciones móviles para empresarios, a un proyecto de viajes baratos, pasando por otro de trabajar con el subconsciente. Si le dan elegir, ella seguiría viajando y conociendo más países. “Pero a mi esposo le gusta su país, y somos felices aquí”, concluye.

Otra compatriota es Karlygash, quien también lleva siete años viviendo en México, concretamente en Texcoco. Su esposo no es mexicano, sino de Georgia, pero trabaja en el Centro Internacional de Mejoramiento de Maíz y Trigo (CIMMYT), motivo por el que residen aquí. “Me gusta mucho”, afirma, por lo que le gustaría quedarse mucho tiempo en México. “Kazajstán es muy frío, con temperaturas de -40ªC, México me gusta más, y tiene mucha más variedad de fruta”, explica riendo.

Por su parte, Ainura es la recién llegada, pues apenas aterrizó en México en marzo de 2017. Vive en Ciudad de México, lugar al que llegó tras casarse con un mexicano, al que conoció hace siete años estudiando en Reino Unido. “A mí me gusta todo de México, sobre todo la gente y la comida”, reconoce, aunque parece que en un año se mudarán a Canadá. En las diferencias con Kazajstán, destaca ella también el clima, aunque agrega la comida. La gente es lo que se le hace más similar: “muy amables, buenas personas”, como los kazajos.

Svetlana llegó a México hace dos años, acompañando a su esposo, quien es mexicano. Antes de eso, vivieron muchos años en Argentina. Aquí, residen en Ciudad de México. “La vida nos dirá dónde iremos, tampoco pensábamos vivir en México y ya llevamos dos años”, explica. Lo que más le gusta de México son las playas, y lo que menos, los funcionarios públicos y la burocracia, ya que no ayuda a solucionar nada, a pesar de la amabilidad de la gente.

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Hace siete años llegó a México también Nuri, quien vive en Puebla y está casada con un mexicano. Se conocieron en Kazajstán, pues él trabajó allí cuatro años. Coincide con sus compañeras en que lo que más le gusta de México es la comida, el clima y la gente, pero reconoce que la inseguridad de algunas zonas del país la asusta un poco.

La que lleva más tiempo en México es Zhanna, quien lleva doce años viviendo en León, Guanajuato. Su marido es italiano. Llegaron a México por un proyecto laboral de 4 años de duración, pero les gustó y de hecho ya tienen dos hijos “que nacieron en México y se consideran mexicanos”. Su marido trabaja en el sector del calzado, y ella trabaja en una fábrica que produce suelas de zapatos como contadora. Le encanta el clima de México, y la amabilidad y la educación de los mexicanos. “Los desarrollos de negocios en México tienen muchas posibilidades”, agrega, aunque reconoce que lo que más le pesa de vivir aquí es la distancia y lo complicado del viaje a Kazajstán para visitar a la familia, con muchas horas, escalas y cansancio.

Al Exmo. Embajador de Kazajstán en México, Andrian Yelemessov, también le gusta mucho este país, aunque en su caso no depende de él el poderse quedar. Asegura que para que hubiese más kazajos viviendo en México, haría falta que el gobierno mejorase las condiciones de entrada al país para sus conciudadanos.

“Obtener el visado mexicano es casi imposible”, se lamenta, “las autoridades no quieren dar visa electrónica a los kazajos, y como no hay embajada de México en Kazajstán, hay que viajar a Moscú o Ankara para obtenerla, lo cual es muy caro”, asegura.

Uno de los acuerdos entre los dos países fue precisamente la apertura de ambas embajadas, que Kazajstán cumplió hace dos años, pero lamentablemente México todavía tiene pendiente hacer lo propio allí.

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