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Edgar Moranchel: entre el espionaje y la corrupción forjó su sello personal

• En su contra hay investigaciones en curso que podrían llevarlo tras las rejas

Intervenir las comunicaciones de particulares sin autorización judicial es un delito que en México se sanciona con hasta doce años de prisión y más de 45 mil pesos de multa. El “espionaje” es una facultad que posee exclusivamente el Poder Ejecutivo, siempre y cuando haya registro de alguna amenaza inminente en contra de la Seguridad Nacional, o se tenga la sospecha de la comisión de un delito grave.

Lo que popularmente se conoce como espionaje telefónico está claramente regulado en el Código Penal Federal, en la Ley de la Policía Federal, en la Ley Federal contra la Delincuencia Organizada, en el Código Nacional de Procedimientos Penales y en la Ley de Seguridad Nacional.

Según estas leyes, la intervención de comunicaciones es la escucha, monitoreo, grabación o registro, por parte de “una instancia autorizada”, de las comunicaciones privadas. Esta limitación del derecho a la privacidad puede realizarse “por cualquier medio, aparato o tecnología”, aunque para ello debe mediar la puntual autorización de un juez de control. Es en este sentido que está claro que las actividades de Edgar Moranchel Carreto, espía y político poblano, son a todas luces una actividad ilícita al servicio de políticos que debe ser castigada.

Edgar Moranchel Carreto es un personaje de la política poblana que ha hecho del espionaje y la malversación de fondos su modo de vida. Su lista de fraudes es larga y cada día que pasa en libertad es un riesgo para quienes están a su alrededor, ya que ha estafado a la mayoría de sus conocidos y es prácticamente cuestión de tiempo para que la acción de la justicia ponga freno a su larga cadena de ilícitos e irregularidades.

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Edgar Moranchel inició como chofer de Guillermo Velázquez Gutiérrez, cuando fue diputado federal y posteriormente nombrado a cargo de la Coordinación de Seguimiento Operacional. Ahí inició como mandadero y pasador de chismes profesional. Dicen que le limpiada el saco y el calzado al “maestro”, como le llama Moranchel a Velázquez, quien desde entonces es su “dueño político”, palabras textuales que más de uno le han escuchado decir a este político.

Con el paso del tiempo Moranchel Carreto se sofisticó, y de chismes entre choferes pasó a grabar conversaciones entre candidatos, con grabadora oculta e incitando de forma burda a recitar cualquier mínima frase que le sirviera para cumplir su labor de espía de medio pelo.

Dicen los que saben que se dedica a estas actividades porque su “dueño político” sabe demasiado de su negra carrera y sin su protección no duraría mucho en libertad. Esta actividad le sirve para tratar de tapar todos los hoyos económicos y favores políticos que ha tenido que pedir para continuar su accidentada carrera política.

Su paso por la gerencia del Sistema Operador de Agua Potable de Atlixco fue un fracaso rotundo y su paso por el espionaje lo fue también, pues saltó a la fama con sus ya conocidas grabaciones, lo que hizo que ya nadie confiara en él, por lo que es considerado un apestado, escoria a la que más vale no hablar.

La gente de Atlixco y de Puebla lo consideran un contenedor de basura rebosante de desechos, que contamina los lugares con su sola presencia; su pestilencia avisó de su llegada ahora a Morena, de la sólo un mal desenlace se puede esperar.

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En 2012 fue denunciado por aviador. Edgar Moranchel fue Coordinador de Seguimiento Operacional, en el Instituto de Asistencia Pública del Estado de Puebla (IAPEP), pero sólo de nombre pues nunca se presentó a trabajar, costando a los contribuyentes miles de pesos, situación que se sostuvo por sus caras influencias.

En dicho cargo, Moranchel tuvo el descaro de disponer de los vehículos del instituto, cargar a cuentas del IAPEP comidas y lujos que se daba en eventos “políticos”, y no obstante, comprobarlos con facturas apócrifas, actitud recurrente en las distintas instancias donde labora o tiene contacto.

Edgar Moranchel no tiene partido, su única ideología es el dinero y la corrupción. Pasó por el PAN, donde fue señalado por la exdiputada federal Violeta Lagunes Viveros, quien lo denunció ante la Auditoría Superior del Estado (ASE) por presuntos desvíos, actos de corrupción y nepotismo.

Ahora que Edgar Moranchel milita en Morena, se puso la camiseta de la Cuarta Transformación y se hizo pasar por un panista redimido en busca de la honestidad y de la lucha anticorrupción que tanto pregonan en este movimiento. Ya se ven los primeros trazos de este oscuro personaje ahora en Morena, de donde dicen los que lo conocen, ya está defraudando a más de uno.

Como director del Sistema Operador de los Servicios de Agua Potable y Alcantarillado del Municipio de Atlixco (Soapama) fue un desastre. En la denuncia que hizo la panista Violeta Lagunes, se aportaron pruebas que fueron admitidas por el Congreso del estado el 3 de marzo de 2020, mismas que fueron enviadas a la Auditoría Superior del Estado (ASE), para su investigación y seguimiento. Esta indagatoria está en curso por lo que habrá que estar atentos a su desarrollo y desenlace.

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En la denuncia que llegó a la ASE, Lagunes Viveros acusa que en todo el 2019 el Soapama adquirió bienes y servicios a sobreprecio, a empresas de dudosa procedencia y con procesos de adjudicación amañados. Como ejemplo refiere el caso de “NYX Creando Soluciones”, que por 20 roscas de reyes supuestamente cobró 42 mil 762 pesos, según la factura que anexa a su queja. Otra factura sostiene que la misma empresa vendió al organismo 100 despensas por 104 mil 678 pesos, pero también ha vendido válvulas y mangueras, lo cual refuerza las sospechas de irregularidades.

Se trata de proveedores que mandan precios inflados y no hacen nada en realidad. Son una suerte de empresas fantasmas que mandan precios sobreestimados y lo hacen mal. Empresas como Consultores Asociados Cortés y Estrategias Comerciales Holísticas, son proveedoras del Soapama, pero se les identificó como empresas del exdiputado federal panista Eukid Castañón Herrera, actualmente preso por el delito de extorsión, lo que confirma la calidad de persona que es Edgar Moranchel.

Otras empresas “multifuncionales” que son fachada para desviar recursos y que forman parte del modus operandi de Moranchel, lo mismo venden hipoclorito, que motonetas, tablets y papelería, que hacen la imagen institucional de Soapama y venden canastas navideñas. A esto sumó contratos de publicidad con medios de comunicación locales, gasolineras, telefonía móvil de tipo “residencial” y contratación de cursos que nunca se impartieron. La gran pregunta que más de uno se hace es: ¿hasta cuándo la autoridad permitirá que este tipo de personajes sigan libres y con total impunidad?

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