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Salud

Déficit de atención, el trastorno más frecuente en niños

Jacqueline aún recuerda aquellas ocasiones que olvidaba entregar la tarea o el examen a los profesores. Estas situaciones afectaron sus calificaciones y desempeño dentro del aula de clases, sobre todo cuando no eran aceptadas sus justificaciones.

Sentada en el jardín del Departamento de Psiquiatría y Salud Mental, perteneciente a la Facultad de Medicina de la UNAM, cuenta tímida que los peores momentos eran cuando sabía que había hecho los trabajos o el lunch, pero andaba tan distraída que muchas veces no recordaba dónde se quedaron.

“Una vez olvidé entregar el examen y, cuando lo descubrí, estaba tirado en el piso. Después no me lo quisieron recibir”, expone la adolescente, quien hoy en día cursa el segundo año de secundaria.

La “inatención” es un síntoma del Trastorno por Déficit de Atención e Hiperactividad (TDAH), indica la psiquiatra de esa casa de estudios, Jacqueline Cortés Morelos, al señalar que ese signo lleva a los pacientes a ser muy distraídos y olvidadizos.

Esto hace que sean desorganizados y pierdan la concentración, objetos, trabajos, tareas e incluso las llaves de la casa o del carro, cuando son mayores de edad, los lentes o el celular con facilidad, comenta a Notimex.

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La “hiperactividad” es otro síntoma que suele manifestarse cuando los menores hablan en exceso, no logran permanecer sentados mucho tiempo ni miden el peligro de sus juegos, apunta.

«Son chicos que demandan gastos muy altos por la compra de férulas, materiales de curación y consultas, debido a los accidentes que llegan a sufrir”, expone la también vicepresidenta de la Asociación Psiquiátrica Mexicana (APM).

Acota que el trastorno del neurodesarrollo se caracteriza además por la “impulsividad”, pues los niños contestan sin pensar, antes de tiempo o lo hacen por otros, les molesta esperar su turno o hacer filas e interrumpen conversaciones y son desorganizados.

Esta es la triada sintomatológica del TDAH, uno de los problemas de salud mental más frecuentes en la población pediátrica que, a diferencia del comportamiento común a edades tempranas, deteriora el funcionamiento familiar, académico, social o laboral.

Y es que 50 por ciento de los casos persiste en la edad adulta y, a diferencia de los trastornos psiquiátricos, sus manifestaciones se modifican a lo largo de la vida.

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Cortés Morales apunta que el diagnóstico es más común a partir de los siete años de edad, justo cuando ya han dado algunos pasos en la enseñanza básica. Lo mismo ocurrió con Jacqueline. “Desde muy pequeña lo tenía porque recuerdo que era muy inquieta”, dice la joven.

TDAH en números

Las estadísticas revelan que entre cinco y ocho por ciento por ciento de la población infantil de México padece TDAH y por cada dos varones con el trastorno hay una niña.

A nivel mundial tiene una prevalencia de entre uno y tres por ciento en la población en general, pero esta podría aumentar hasta 10 por ciento.

En tanto, la Encuesta Nacional de Epidemiologia Psiquiátrica muestra que el TDAH es la afección de mayor uso de cualquier servicio de atención psiquiátrica de México, con 44 por ciento, y le siguen el trastorno de pánico y la depresión.

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La psiquiatra de la Universidad Nacional Autónoma de México (UNAM) asegura que 75 por ciento de los casos está relacionado con la carga genética. “Se dice que los hijos de padres con el padecimiento tienen ocho veces mayor riesgo de desarrollarlo.

El porcentaje restante está asociado a factores ambientales, como tabaquismo o alcoholismo durante el embarazo, desnutrición de la madre y problemas al nacer, entre otros.

Trastorno sin límites

En las escuelas suelen describirlos como niños inteligentes, pero aun así no pueden tener el rendimiento académico esperado. Sus evaluaciones o trabajos evidencian los errores cometidos, pues omiten detalles o no leen bien las instrucciones, por ejemplo.

Cortés Morales argumenta que en la edad adulta también muestran fallas porque son inquietos, incumplidos, desorganizados y dispersos. En lo personal padecen problemas familiares o de pareja, y en el trabajo no alcanzan las metas y enfrentan dificultades para relacionarse.

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Aunque Ángel Manuel García, de 30 años de edad, ha recibido atención psicológica desde hace mucho tiempo porque le era imposible llevarse bien con algunas personas o sus compañeros de la escuela, lo diagnosticaron hace seis años.

Él sabía que la sociedad le comunicaba que era flojo, jugaba mucho y tenía poco interés en sus deberes, pero -dice- nunca le importó obtener un 10 como calificación porque su objetivo era “solo entender las cosas”.

El físico egresado de la UNAM reconoce que el TDAH lo ha llevado a ser una persona difícil de tratar. “A veces me es más fácil alejar a las personas o ponerles barreras”, comenta antes de ingresar a su cita médica en el Departamento de Psiquiatría y Salud Mental.

Por este problema ha sufrido rechazo y discriminación de los demás, afirma el estudiante de maestría, quien señala que alguna vez trabajó en una oficina y ese tiempo fue suficiente para entender que “no quiere tener esa vida”.

Hoy prefiere emplearse como “freelance”, pero desconoce si ha cumplido las expectativas de sus patrones. “No sabría decirte porque parte del trastorno me hace olvidar algunas metas (…) y muchas dejan de tener importancia a través del tiempo”.

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“No es porque lo hagan al propósito, sino porque les cuesta trabajo concentrarse y su mente se pierde entre sus pensamientos”, insiste la especialista de la APM.

La importancia de su diagnóstico oportuno y su tratamiento permite disminuir los riesgos que conlleva el padecimiento, enfatiza Cortés Morales, al mencionar que eso ayuda a madurar su sistema nervioso central.

Actualmente hay fármacos efectivos para el control de los síntomas y 75 por ciento de los pacientes responden bien al tratamiento e incluso se les llega a suspender en la adolescencia.

También es necesario que sea complementado con un terapia cognitiva-conductual y alguna práctica deportiva para tener mejores resultados, finalizó.

Con información de agencias.

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