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Carlos Ramírez – INDICADOR POLÍTICO: México-Biden (9). Narcotráfico, eje política exterior de la Casa Blanca 

Las relaciones de los EE. UU. con México nunca han sido de amistad,
cooperación o alianza, sino de dominación. En supremacías imperiales lo peor
que le puede pasar al dominador es reaccionar con sentimientos. Por eso la
política exterior de la Casa Blanca la planteó John Foster Dulles en plena
definición estratégica del papel de Washington en la guerra de Corea: “los
EE. UU. no tienen amigos; tienen intereses”.
México representa, para los EE. UU., seguridad territorial, petróleo, zona
de distensión de las crisis de Centro y Sudamérica y el Caribe, presión migratoria,
riesgos de cruce de terroristas y zona de abasto de las drogas que requieren los
millones de consumidores estadunidenses adictos y recreativos de drogas. En
este sentido fue que el general Paul Gorman, jefe del Comando Sur del gobierno
de Reagan, declaró que México era “el problema de seguridad nacional número
uno para los EE. UU.”.
En la realidad estratégica, nada fue diferente con Barack Obama, ni con
Donald Trump, ni será distinto al gobierno de Joe Biden, vicepresidente ocho años
del proyecto transexenal de Obama. La continuidad de la política exterior
imperialista de los EE. UU. de Richard Nixon a Biden se basa en el hecho de que
el presidente de la nación tiene sólo una función real: la seguridad nacional.
Dentro de la política exterior, fue Obama el presidente que introdujo la
variable de crimen organizado. En su decisión de atender sólo adicciones dentro

de su país y no combate a las mafias comercializadoras de droga al menudeo en
las calles, Obama trasladó la responsabilidad de la droga a los países
productores y a sus cárteles. El modelo de Crimen Organizado Trasnacional se
convirtió en estrategia en septiembre de 2011 y pasó a ser política operativa al
tomar la decisión de ir a combatir a las mafias de la droga a sus países de origen,
atropellando las relaciones internacionales y las leyes nacionales en vigor y
dándole a los EE. UU. el poder de certificación de países aliados a los EE. UU.
Trump se basó en el principio de jurisdiccionalidad transnacional para
su estrategia contenida en sus Presidential Determination on Major Drug Transit or
Major Illicit Drug Producing Countries de 2020 y 2021 y para la Operación Python
de la DEA en los EE. UU. y en México para capturar y tomar el control del Cártel
Jalisco Nueva Generación. Este operativo oficial del gobierno estadunidense
contextualiza el arresto de la DEA en Los Angeles del general Salvador
Cienfuegos Zepeda.
La estrategia de combate al narcotráfico de los EE. UU. no depende del
presidente en turno en los EE. UU., sino que se determina en la comunidad de los
servicios de inteligencia y seguridad nacional civiles y militares que tienen que ver
con el tema global de las drogas. Si el caso Cienfuegos se tomó en el gobierno de
Trump, sus hilos de decisión vienen desde el gobierno de Obama. Inclusive, el
presidente Obama firmó la Estrategia Nacional de Control de Drogas en 2016 que
Trump nunca revisó ni reformó. En esta estrategia Obama formalizó la línea de
acción de perseguir a los narcos en sus países de origen.
En este sentido, el principal desafío para la política de seguridad nacional
de México radica en redefinir su estrategia contra el crimen organizado, porque el
modelo de no perseguir capos y atacar cárteles provocó la intervención operativa
de agencias antinarcóticos estadunidenses en México con o sin permiso, entonces
el gobierno de Biden, con mayor estrategia de seguridad nacional imperial, va a
centralizar el tema de los cárteles en México.
El tema de los cárteles mexicanos fue incluido en la estrategia de seguridad
pública, circunscribiendo el tema a asunto policiaco. En marzo, dentro de la
Operación Python, la DEA ofreció una recompensa por Nemesio Oseguera

Cervantes El Mencho, señalado como el gran jefe del Cártel Jalisco, aunque con
dudas de su existencia con vida. Pero el asunto fue que esa recompensa ha
comenzado a causar estragos al interior del cártel y sus enemigos y estuvo
acompañada de grupos especiales de la DEA en México, sin conocerse hasta
ahora el grado de permisividad de México, para capturarlo y llevárselo a los EE.
UU. para juzgarlo como al Chapo Guzmán.
Lo que queda es la amenaza de que el gobierno de Biden, como el de
Trump, atropelle la estrategia mexicana de seguridad pública con razonamientos
de seguridad nacional estadunidense.

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Política para dummies: La política, es muy cierto, es la guerra por otros
medios.

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El contenido de esta columna es responsabilidad exclusiva del columnista y no del
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