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A pesar de la campaña mediática exitosa por el control y la complicidad de
los grandes medios de comunicación de masas, en realidad Donald Trump no
debe ser visto como una anomalía política en la crisis de liderazgo estadunidense,
sino que se ha perfilado como un sujeto histórico de las contradicciones sociales
en la sociedad de los EE. UU.
Es decir, Trump es producto de la sociedad estadunidense desgastada,
corrompida, engañada y manipulada por la gran coalición liberal-conservadora de
los partidos Republicano y Demócrata. El voto por Trump en 2016, a pesar de la
herencia de Barack Obama como el primer presidente afroamericano en la
sociedad racista y esclavista y ante la candidatura de la primera mujer Hillary
Clinton, no puede ser una aberración histórica de 63 millones de votos populares.
En realidad, el voto de 2016 ha sido escondido por las ciencias sociales
estadunidenses y por los propios medios que hoy repudian a Trump con
información tergiversada, manipulada y engañosa. Y no se trata de asumir a
Trump como un político común, sino de entender cómo un perfil caucásico, racista,
explotador, misógino, vulgar, mentiroso y manipulador pudo convencer a la
mayoría de los colegios electorales en el 2016 y cómo es que podría refrendar el
apoyo el próximo martes 3 de noviembre y llegar a la reelección.
Los analistas extranjeros, entre ellos los mexicanos, han caído en la trampa
intelectual del conflicto estadunidense. Los enfoques sobre las elecciones

presidenciales en los EE. UU. parten de los vicios interpretativos anti Trump y no
del esfuerzo de análisis racional de la compleja, irracional, polarizada y racista
sociedad estadunidense. Y estos analistas aún no explican por qué llegó Obama a
la presidencia en 2008, las razones de su olvido de compromisos de raza para
servir mejor al capitalismo racista estadunidense y su imposición de Hillary como
candidata de esa coalición de intereses capitalistas-imperialistas identificados de
manera pomposa como bloque liberal, pero al final serían conservadores, racistas
y explotadores.
Trump, pues, es un sujeto histórico de la contradicción de clases en los
EE. UU., una rebelión de las masas conservadoras ante la depredación liberal
que ha producido a un comerciante como el hombre más rico del mundo –Jeff
Bezos, 190 mil millones de dólares de fortuna personal, empresa de envíos
Amazon– ante el crecimiento de la pobreza afroamericana. En esta lógica liberal-
demócrata hay que evaluar el movimiento Black Live Mater por el abuso policiaco
de policías de zonas gobernadas por demócratas contra afroamericanos sólo por
el color de su piel.
Como suele ocurrir con los fascismos, los ricos lideran a los pobres. Ante
esta realidad, el establishment liberal-demócrata ahora reforzado con republicanos
resentidos con Trump por haberlos dejado fuera del poder ha construido la
personalidad de un Trump anti social, pero la mayor parte de su base electoral
sigue siendo de los excluidos por el capitalismo-imperial estadunidense, entre
ellos afroamericanos e hispanos que siguen siendo explotados por el blanco
capitalista.
En 2016 Trump se impuso a la campaña liberal-demócrata del
establishment y la complicidad de los medios volcados a favor de Hillary y contra
Trump, logró casi 63 millones de votos populares y por alguna razón no explicada
y vigente hoy alcanzó 304 votos de los 538 votos electorales, arriba de los 270
mínimos. Y Hillary, la heroína del Obama como héroe existencial tipo Mailer –su
existencia por el color de la piel sin atender a su pensamiento capitalista-imperial-
racista– fue derrotada por votos que vieron en Trump a la alternativa al modelo
explotador del establishment liberal-imperialista y -como escribió un político– se

“taparon la nariz” en la urna para eludir el malo olor de la parte negativa de
Trump. Esta contradicción no fue analizada por los medios y analistas liberales en
estos casi cuatro años, agobiados por imponer la categoría de Trump como el
peor hombre del planeta en toda su historia, y ahora repiten argumentos,
pasiones e histerias para anunciar que Trump está ya derrotado antes de las
elecciones.
Trump podría perder, pero la realidad histórica perseguirá a los
explicadores del presente.

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Política para dummies: La política es lo que resulta.

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