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*Un sismo terminó con lo que sería un proyecto ecológico de lujo

Por: Janet Galindo

En el año de 1973 se iniciaba en el entonces Distrito federal uno de los proyectos más ambiciosos de un conjunto habitacional de lujo que contaría con diferentes tipos de viviendas, servicios comerciales, templo religioso, zonas escolares y lo que sería un gran plus: Un gran lago artificial.
El motivo principal por el cual se decidió construir un lago artificial fue el pasado lacustre de la delegación de Iztacalco, cuyos canales seguían siendo parte de la vida cotidiana de la capital hasta la primera mitad del siglo XX.
El lago, además de permitir actividades recreacionales, tenía como función “natural” el regular la temperatura y la humedad de los edificios colindantes y fue por esa razón que se decidió construirlo cerca de la Avenida Río Churubusco.
Conforme pasaron los años, el proyecto original de lujo se transformó en una Unidad del Infonavit de Interés social, empero, siempre mantuvo su esencia inicial: mantener el gran lago para esparcimiento de los habitantes y sus visitantes.
Por algunos años, el lago artificial se usaba para el riego de las áreas verdes, era una fuente de empleo ya que había un embarcadero con lanchas y además, se podían encontrar patos y truchas. El lago era visible desde el departamento conocido como penhouse, como de Río Churubusco y quienes transitaban por dicha avenida.
Sin embargo, después del sismo del 14 de marzo de 1979, el suelo de ese bello lago artificial se fracturó, provocando que se secará en poco tiempo.
El esplendor de aquella joya ecológica se perdió con el transcurso de los años. La fauna y flora que se desarrolló a su alrededor se perdió y las lanchas terminaron por pudrirse y terminar en un basurero.
El enorme hueco que dejó el lago se transformó en improvisadas canchas para jugar fútbol y hacer ejercicio, pero también se convirtieron en tiraderos de basura y en un foco de inseguridad por muchas administraciones.
Ante este panorama, vecinos y autoridades de la Alcaldía de Iztacalco, en el año 2004 tomaron la decisión de aprovechar la mayor parte de ese espacio y convertirlo en un parque recreativo para el bien de la comunidad.
Se colocaron luminarias y se creó un a un foro al aire libre, y lo que en su momento fue el embarcadero se convirtió en un área de esparcimiento recreativo que en la actualidad se conoce como la Casa del Adulto Mayor. Además, un área de juegos infantiles y aparatos de ejercitación.
Sin embargo, la falta de mantenimiento e los últimos años ha llevado a que las zonas abiertas se convirtieran en puntos de reunión de pandillas y se mantengan o incluso, se incrementen las problemáticas de asaltos e inseguridad.

Hoy, los vecinos le piden al alcalde Armando Quintero que rescate éste bello lugar que fue emblemático de la demarcación.

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