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Ayer en punto del mediodía, el presidente Andrés Manuel López Obrador, rindió un
homenaje, -según él-, a las víctimas que han sucumbido por la pandemia del Covid-19. La
fotografía habla por sí sola; se puede observar a un presidente en la soledad inmensa de
Palacio Nacional, acompañado a distancia por un soldado y aun así, -se reitera-, el
mandatario se ve muy solo; como cuando estuvo en Estados Unidos y depositó una
ofrenda floral en el monumento a Abraham Lincoln, personaje cuya estatua se veía
enorme, imponente, frente a la diminuta figura del tabasqueño.
Había anunciado el presidente López Obrador con cierta antelación, que haría eso a diario;
el problema es que si el Ejecutivo supone que con eso ya se “curó en salud” y ni él ni su
flamante funcionario, Hugo López Gatell tienen responsabilidad alguna porque México
tiene el nada honroso tercer lugar en número de fallecidos por coronavirus que el fin de
semana rebasó los 50 mil, está muy equivocado. Ni los productos “chatarra”, los refrescos
y las bebidas azucaradas, tienen el grado de responsabilidad que el Ejecutivo y su
subsecretario de Promoción y Prevención de la Salud evaden también a diario asumir. O
sea, y es necesario subrayarlo, los López se quieren “curar en salud”.
Dijo el mandatario que ya se le hacía tarde para bajar al Patio Central de Palacio Nacional
para “mandar un abrazo caluroso, fraterno a sus familiares (de los fallecidos por Covid-19)
y alentar a los médicos y enfermeras".
En tono circunspecto, agregó que: “Es triste todo lo que ha sucedido, han perdido la vida
más de 50 mil personas, nos duele mucho y lo digo de manera sincera, pero hemos
actuado con responsabilidad, con profesionalismo”. ¿Aaah, sí?
No cabe duda que López Obrador ha reforzado la imagen de lo que en el pasado reciente
se conoció como “Mesías Tropical”, que supone que con su sola palabra, la curva
ascendente del Covid-19 será aplanada, ahora sí que “por obra y gracia del Espíritu Santo”.
Los mensajes que a diario manda el presidente, se perfilan como un recurso del cual ha
echado mano por mucho tiempo, lo que los vuelve repetitivos y cada vez, más estériles,
en una sociedad como la mexicana que, de acuerdo a los analistas, en esta llamada cuarta
transformacióbn priva la “emocracia”, es decir, predominan las emociones por sobre la
razón y la sensatez y en eso, López Obrador ha querido perfilarse como el líder. Ahí están
los múltiples discursos pronunciados desde el púlpito de Palacio Nacional.
Cuestión de reparar que el sábado pasado, cuando orgulloso daba a conocer que en los
primeros días del mes de agosto, su administración había creado 14 mil 945 empleos

formales, “ya dejamos de perder empleos y vamos para arriba”, y hasta se dio el lujo de
pronosticar que a partir de septiembre y para adelante, se podrían crear 123 mil nuevos
empleos.
Ambas cifras anunciadas por el presidente, resultan ser demasiado endebles frente a los
15 millones de empleos que se han perdido a nivel nacional en estos meses de pandemia y
cómo de acuerdo a datos duros, actualmente, uno de cada 5 mexicanos ya no cuentan con
ahorros para sobrevivir en esta contingencia y las solicitudes de crédito que han hecho,
son rechazadas tajantemente. Así, ¿dónde está la ayuda de parte del gobierno?
Pero en lo que también hay que reparar es que ese día, encima de su escritorio se podía
apreciar un libro que parecía más bien ser una Biblia, como si el tabasqueño fuera el gran
pastor, el guía espiritual de esta llamada cuarta transformación.
Habrá que ver, por lo demás, qué resultados ofrece para el ya próximo 19 de agosto,
donde el presidente se reunirá con los integrantes de la Conago que preside el
gobernador de San Luis Potosí, Juan Manuel Carreras.
El encuentro más bien lo aceptó presionado el Ejecutivo, porque cada vez que su
admirado López Gatell se ha reunido con los mandatarios estatales, se arma un “San
Quintín”, por todas las amenazas del funcionario de Salud, ante su evidente ineptitud.
MUNICIONES
*** La posibilidad de que el Gobierno Federal  aprobara  el uso del glifosato, sustancia
sospechosa  de provocar  cáncer, como herbicida en la agricultura del país o buscara
sustitutos, fue la gota que derramó la furia de Víctor Manuel Toledo Manzur, en contra
de la 4T, incluido el presidente López Obrador. Bosco de la Vega, presidente del Consejo
Nacional Agropecuario afirmó que Toledo Manzur, titular de la Semarnat,  atenta contra la
meta de autosuficiencia alimentaria, al frenar el uso de glifosato en los cultivos, por lo cual
debe abandonar la dependencia. El envío de ese proyecto fue motivo más que suficiente
para que Toledo considerara que se cometía una violación a la promesa presidencial de
que se preservaría ante todo la salud de los mexicanos y provocó que el titular de la
Semarnat montara en cólera en contra de Villalobos y del propio presidente López
Obrador. De esta manera, se encuentran enfrentadas dos posturas completamente
opuestas: la que impulsa un modelo de producción agropecuario que desea mayores
estudios sobre el glifosato o sus sustitutos y, el de Toledo, que, por su radicalismo, podría
provocar un desplome en la producción alimenticia, de acuerdo con los agricultores
privados, quienes señalan que el funcionario mantiene un radicalismo dañino a ese sector,
a los agronegocios, a la minería, a la industria cervecera y a otras ramas económicas que
generan millones de empleos en el país. El presidente López Obrador será el fiel de la
balanza que decidirá hacia qué lado se inclina la razón en esta abierta contienda.

*** El presidente de la Junta de Coordinación Política del Senado de la República, Ricardo
Monreal, estuvo el fin de semana en Ensenada, donde se reunió con el alcalde, Armando
Ayala Robles. En dicho encuentro, el senador Monreal, obsequió al presidente municipal
de Ensenada, el libro de su autoría, “Péndulo Político Experiencia mexicana ¿izquierda o
socialdemocracia?”, al tiempo que le comentó que el objetivo del texto de su autoría, es,
“…Repasar la evolución ideológica y la importancia de las ideas de izquierda…”
*** Otro exgobernador que se encuentra en serios problemas, es Ulises Ruiz Ortiz, de
Oaxaca, ya que la Fiscalía General de la República, le sigue la pista muy de cerca ni más ni
menos que a Evencio Nicolás Martínez Ramírez, quien se desempeñara como
exprocurador de Justica del estado y secretario General de Gobierno, en los tiempos del
gobernador URO. Ahora, lo busca la FGR por su presunta responsabilidad en la
desaparición forzada de dos integrantes de lo que se conoció como el Ejército Popular
Revolucionario, EPR), Edmundo Reyes Amaya y Gabriel Alberto Cruz Sánchez, pero tiene
también otros pendientes por los que deberá de responder.
morcora@gmail.com

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