Juan Chávez/¿Cuánto es salario remunerador?

SalarioDe nuevo, la voz oficial retumbó:

En este gobierno estamos puestos para que el trabajador obtenga un salario remunerador.

“Que el ingreso alcance para más”, intento ser gráfico el secretario de Hacienda, Luis Videgaray.

Tomás, un ingeniero químico que cabalga rumbo a los 60, fue más tronante:

–¡Quítense de abstracciones! Dígannos cuánto es remunerador para Enrique Peña Nieto.

El ingeniero químico es director de evaluación de conocido laboratorio productor de medicinas y aunque su salario rebasa los 60 mil pesos mensuales, se queja:

–Tengo tres recién titulados de QFB que están en la planta como si fueran meritorios: con ingresos de apenas salario mínimo y medio al día, es decir, arriba de 150 pesos.

Así, se lamenta, no se puede. “Se acelera la desigualdad porque un trabajador, en las talachas propias de la empresa, frente a las máquinas que producen las medicinas, ganan más de 300 al día, sin grado académico alguno”.

Tomás, por otra parte, se lanza a fondo. La reforma laboral, cita, se pasó por el arco del triunfo una reforma necesaria al artículo 123 de la Constitución, “para componer realmente las cosas en México”.

Piensa, en principio, que habría que borrar del texto el apartado “A” que no hizo otra cosa que legalizar la existencia de “los dos México”.

Explica que no se puede concebir que los burócratas, no más por contar con sindicatos fuertes, le sigan hincando el diente a los recursos públicos que los trabajadores “le generamos al gobierno, sea éste panista o priista”.

Piensa que se impone “una reforma a fondo del 123” para arribar, quizá, a lo que pomposamente es el alimento del discurso oficial: “salario remunerador”.

La Constitución, explica el ingeniero químico, define el salario como suficiente y digno para que el jefe de familia sostenga a esposa e hijos y gane, incluso, una parte para la sana recreación.

“Jamás ha sido así”, exclama encorajinado. Luego, sube de tono su protesta cuando señala que la Constitución habla de “un jefe de familia”, cuando ahora, algo así como 60% de las parejas –mujeres, por supuesto—participan con su trabajo en el mantenimiento del hogar.

Es decir, el “jefe de familia” se ha vuelto un bis jefe y en tal tesitura, los dos son sujetos del mazo fiscal.

“No debiera ser así. La mujer se incorpora a la actividad económica desde que pasados los 50 del siglo XX, reclamó un lugar en la economía social. “¿No es acaso hora de precisiones, ahora que hay un gobierno reformista, convencido de que con sus cambios a las leyes, mueve a México, lo transforma?”.

Tomás tiene razón. Ojalá sus reclamos sean atendidos en Los Pinos.

chavezr25@yahoo.com.mx

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