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Columnistas

Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: La división en MORENA afectará al gobierno

– A medida que se acerca la fecha límite para el cambio en la dirigencia nacional del Movimiento de Regeneración Nacional (MORENA) se incrementa la fuerza de los golpes entre los principales aspirantes y sus seguidores.

         Casi parece que esos aspirantes están convencidos de que la decisión final surgirá de una votación o de una encuesta. Se les olvida que tienen un líder y guía que tiene voto de calidad y que a pesar de negativas en contrario, tendrá la última palabra.

         Ese dirigente con voz y voto es el presidente de la República y fundador de MORENA, Andrés Manuel López Obrador, quien, efectivamente, ha sostenido de manera reiterada que no intervendrá en el proceso de sucesión e inclusive amenazó con abandonar el partido que él mismo organizó y que lo llevó al poder. No sólo eso, también advirtió que de continuar los enfrentamientos internos, pedirá que le cambien el nombre a la organización.

         No obstante, resulta difícil suponer que el primer mandatario dejará a su partido sin una figura paternal que imponga orden interno y supervise que los enfrentamientos internos los alejen del poder al que tanto trabajo les costó conquistar.

         De hecho, en forma casi unánime, los analistas políticos coinciden en destacar que el gobierno de López Obrador y su partido trabajan esforzadamente para consolidar su poder y ampliar su mayoría en la Cámara de Diputados luego de las elecciones intermedias de 2021, año en el que también se disputará casi la mitad de las entidades federativas. Obviamente, MORENA desea conquistar la mayor parte de esas posiciones, pues así se asegurará la posibilidad de consolidar los cambios que hagan realidad la anunciada “Cuarta Transformación”.

         En esa transformación juega una función relevante el partido en el gobierno, MORENA. No hay un solo caso en donde un gobierno pueda consolidar su poder sin el respaldo de un partido fuerte y con amplia base popular.

         A pesar del intento por guardar la “sana distancia” respecto de su partido, el presidente López Obrador, ya tuvo que toma posesión acerca de la forma como se debe elegir al próximo presidente y optó por su conocido recurso: encuestas, como ya lo hizo, por ejemplo, para decidir quién sería el abanderado(a) al gobierno de la Ciudad de México.

         Los aspirantes a dirigir a MORENA en esta fase tan trascendente son cuatro: la secretaria general en funciones de presidente, Yeidckol Polevnsky, la presidenta del Consejo Nacional del partido, Bertha Luján, el coordinador de los diputados federales de es instituto político, Mario Delgado, y el senador suplente Alejandro Rojas Díaz Durán.

         Los cuatro están divididos. Dos Polevnsky y Delgado acataron de inmediato la recomendación presidencial de ir por la encuesta. En cambio Luján y Rojas están por la elección abierta, con participación de todos los afiliados al partido.

         Aquí es donde vienen los problemas.

         Para empezar, el sistema de encuestas no está previsto en los estatutos del partido y, por lo tanto, podría ser fácilmente impugnable ante el Instituto Nacional Electoral (INE) y, eventualmente, ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJ).

         Del otro lado, el padrón de afiliados al partido no es confiable para nadie. Como antes le sucedió al PAN cuando llegó al poder, en forma repentina surgieron decenas o cientos de miles de “simpatizantes” interesados en sumarse a la caravana victoriosa y nadie tuvo cuidado ni interés en mantener limpio el registro, hasta ahora que se acerca la posibilidad de que ese listado sirva para decidir quién será el dirigente para los siguiente cuatro años, periodo que terminará cuando esté desatada la lucha por la nominación presidencial.

         Como le sucedió recientemente al PRI, que primero buscó que el INE condujera la elección de su dirigente nacional, luego tuvo que rectificar porque su padrón de militantes también tenía irregularidades que hubieran podido generar cuantiosas multas por cuenta de las propias autoridades electorales a las que deseaban como árbitros.

         El padrón – se  dice que hay por lo menos dos versiones – está tan mal que uno de los candidatos, Rojas Díaz Durán, denunció haber sido “rasurado”, es decir que fue borrado de la lista de militantes. Esto aparte de que, por sus críticas a Polevnsky, estuvo suspendido temporalmente como militante, hasta que las autoridades electorales determinaron que se le debían reconocer sus derechos. El precandidato anunció que impugnará ante el Tribunal Electoral del Poder Judicial de la Federación (TEPJF).

         Lo peor es que el tiempo se viene encima. La elección está programada para finales de noviembre venidero.

         La austeridad, convertida en ley.

         Mientras llega el momento de la elección de nuevo dirigente de MORENA, el precandidato Mario Delgado, se mantiene al tanto de sus deberes como coordinador de los diputados de ese partido y, como parte de esas responsabilidades anunció que todo está listo para que mañana, martes, se apruebe la Ley Federal de Austeridad Republicana, la cual tiene como finalidad combatir la corrupción y poner fin al derroche, los lujos y la prepotencia de altos funcionarios públicos.

         Delgado destacó que al convertirse en ley, el tema de la austeridad dejará de ser solo una moda pasajera. “Se trata de establecer en la ley que no se repitan esos penosos episodios de la vida pública donde el gobierno y las dependencias despilfarraban los recursos, se financiaban excesos, privilegios y frivolidades; a partir de la aprobación de la Ley de Austeridad, seguramente vamos a tener un gobierno más ligero, austero y muy eficiente”, aseguró.

         Delgado recordó que entre los principales aspectos de la minuta devuelta por el Senado de la República está el de ampliar de cinco a diez años el periodo durante el que los servidores públicos, tras concluir sus encargos, no podrán ocupar posiciones en empresas a las que hayan supervisado, regulado o hayan tenido información privilegiada.

         Agregó que la bancada de MORENA en la Cámara de Diputados contribuirá de esa forma a cumplir la máxima del presidente Andrés Manuel López Obrador: separar el poder económico del poder político.

         En este asunto, por cierto, afloró nuevamente la poderosa influencia que ejerce el presidente López Obrador sobre su partido, pues el tema de la austeridad y las críticas a los funcionarios que se niegan a aceptar la reducción de sus salarios fue uno de los aspectos sobresalientes durante su gira de fin de semana por los estados de Oaxaca y Puebla.

         López Obrador dijo que los funcionarios de la pasada administración que cobraban sueldos elevados eran unos corruptos que podían ganar mucho, pero moralmente eran nada.

         Al visitar el hospital rural de Santiago Juxtlahuaca, en Oaxaca, acompañado por el gobernador Alejandro Murat Hinojosa, el primer mandatario recalcó que “ya empezó la Cuarta Transformación de la vida pública de México y no es retórica ni demagogia, vamos a arrancar de raíz la corrupción”.

         Proponen ley para proteger a las personas en caso de incendios.

         Crear una Ley en materia de seguridad humana y protección de incendios, así como establecer el Día Nacional para la prevención de incendios urbanos, son parte de las conclusiones de la Cuarta edición de la Expo Fire Protection & Intrenational Congress 2019 que se llevó a cabo en la Ciudad de México, como parte de la 5ª Campaña Nacional de Prevención y Protección Contra Incendios, que tiene el propósito de evitar víctimas de fuego y grandes pérdidas a las familias, los comercios y la industria.

         El presidente de la Asociación Mexicana de Rociadores Automáticos contra Incendios A.C. (AMRACI), Juan José Camacho Gómez, dijo que es urgente contar con una regulación más estricta y obligatoria en materia de prevención de incendios, algo similar a lo que existe ahora en materia de sismos, la cual se adoptó luego de los terremotos de 1985 y 2017.

         Para el caso de los incendios, dijo, no esperemos a que suceda una desgracia mayor para actuar en consecuencia y crear una ley moderna en materia de prevención; suficiente, clara, integral, prescriptiva y que pueda ser inspeccionada oportunamente, para que nos permita construir el andamiaje necesario y prevenir catástrofes futuras que podamos lamentar.

         Esto porque los incendios en México provocan anualmente más víctimas que los sismos y los huracanes, destacó el especialista.

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