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Miguel Ángel Rivera – CLASE POLÍTICA: ¿Quién decidirá el destino del nuevo aeropuerto?

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Conforme avanza el tiempo y se acerca la fecha para la consulta popular que definirá si se termina el nuevo aeropuerto por el rumbo del ex Lago de Texcoco o se traslada a la base aérea de Santa Lucía, en vez de avistarse una solución, cada vez surgen más confusiones.

La consulta, lo confirmó ayer el presidente electo Andrés Manuel López Obrador, se realizará el próximo día 28, pero todavía no se determina bien a bien quién la aplicará, ni quién la supervisará. Las dudas empiezan por el nombre mismo de la terminal aérea, pues todavía no se determina bien a bien si es el Aeropuerto Internacional de la Ciudad de México (NAICM) o de todo el país (NAIM).

Las indefiniciones empiezan desde la cabeza, pues durante su campaña el ahora presidente electo se manifestó en contra de la construcción de la terminal aérea en terrenos de Texcoco, pero al paso del tiempo ha moderado su posición, luego de escuchar técnicos y, sobre todo, empresarios que están a favor de ese proyecto. Esto no quiere decir que haya cambiado de opinión definitivamente, pues ayer mismo ofreció hablar con las aerolíneas para que utilicen más el aeropuerto de Toluca y dijo que en caso de optarse por la base aérea de Santa Lucía, el gobierno de la República garantizará su inversión a las empresas que trabajan en Texcoco

En cambio el que aparece cada vez más decidido por cambiar de rumbo y cancelar el gran proyecto del gobierno saliente, encabezado por Enrique Peña Nieto, es el ex secretario general de la UNAM y designado secretario de Comunicaciones y Transportes de la siguiente administración pública, Javier Jiménez Espriu, que abandera el plan se mantener el actual aeropuerto y tener como auxiliares a los de Toluca y, sobre todo, de la base aérea militar de Santa Lucía, a la cual se agregarían dos pistas y, por supuesto, se dotaría de las instalaciones necesarias para dar servicio a pasajeros civiles.

Las dos partes, quienes están a favor y en contra del NAIM o NAICM en Texcoco, hacen valer razones financieras y técnicas, avaladas estas últimas por especialistas de diversas disciplinas vinculadas con la construcción de una nueva terminal aérea y sus efectos en el medio ambiente y en la sociedad.

Quienes están a favor aseguran que tendrá un efecto muy positivo para elevar el nivel de vida de millones de personas asentadas en el oriente del Valle de México y que no habrá efectos negativos en el medio ambiente. Los que se ubican en el extremo contrario argumentan que el terreno es inestable, que la construcción impacta negativamente el medio ambiente y, además, se han dedicado a buscar vecinos que aseguran ser afectados, al grado que ya actualizaron a los “macheteros” de Atenco que frustraron un anterior intento de ubicar el aeropuerto en la zona oriente del Valle de México, en el sexenio del ex presidente entonces del PAN Vicente Fox y cuando Enrique Peña Nieto era gobernador del estado de México.

Pero no todos los académicos les conceden cien por ciento de razón a quienes desean cancelar el proyecto de Texcoco. Por ejemplo, en un foro organizado por quienes se dicen simpatizantes y seguidores de López Obrador, la investigadora Magdalena Colunga García Marín, bióloga egresada de la UNAM y quien estuvo a cargo de la gerencia de protección ambiental en Aeropuertos y Servicios Auxiliares (ASA) en 1996, si bien señaló algunos aspectos poco positivos del proyecto de Texcoco también expuso algunas de las deficiencias de modificar la base aérea de Santa Lucía.

En primer término, dijo que hace falta un estudio de impacto ambiental de realizarse el proyecto de San Lucía, el cual llevaría por lo menos un año. Además, advirtió que, para que un aeropuerto funcione y para que las líneas aéreas de otros países operen en el mismo, ese aeropuerto necesita estar certificado. En el caso de Santa Lucía no cuenta con la información suficiente que nos permite evaluar y contrastar el impacto ambiental de la operación simultanea con el actual aeropuerto, advirtió la especialista al dejar constancia de su imparcialidad.

Ahora bien, si los especialistas no tienen una opinión definitiva ¿cómo podrán decidir su voto a favor o en contra quienes no tienen ese nivel de preparación académica?

La Cosecha

El presidente electo, López Obrador, se metió además en otro problema de difícil solución: ofreció que una vez que entre en funciones presentará una iniciativa para liberar a aquellas personas que sean consideradas presos políticos.

Luego de una reunión con el gobernador de Quintana Roo, Pedro Joaquín González, el futuro primer mandatario señaló que la encargada de redactar la iniciativa de ley para la amnistía de presos políticos será la senadora y designada secretaria de Gobernación Olga Sánchez Cordero.

Uno de los casos que revisará López Obrador será el de Mario Villanueva Madrid, a petición de uno de los hijos de ese ex gobernador de Quintana Roo, pero resultará muy interesante conocer a quiénes más les reconocerá el futuro presidente de México la condición de “preso político”, pues oficialmente nunca se ha admitido que en las cárceles de nuestro país estén recluidos reos consignados por razones políticas.

El secretario de Economía, Ildefonso Guajardo, que recibió reconocimientos por su firme actitud ante los negociadores de Estados Unidos y Canadá al revisar el Tratado de Libre Comercio de América del Norte (TLCAN) dejó constancia de que también puede dar respuestas contundentes a quienes pretenden descalificar la política del gobierno del presidente Peña Nieto.

Al responder a críticas del PAN, expresadas por el senador Víctor Fuentes Solís, con motivo del aumento al precio de los combustibles, acción conocida popularmente como “gasolinazas”, Guajardo respondió de inmediato con un repaso de los aumentos a los precios de productos básicos como el pollo, el huevo y la tortilla, durante la administración del panista Felipe Calderón y sentenció: “Los pobres no comen gasolina, sino pollo, huevos y tortillas”..

Al comparecer en el Senado, el titular de Economía, recordó que el precio del pollo registró un aumento del 58 por ciento con Calderón, mientras que en el actual solo fue del 19.9 por ciento. En tanto, la tortilla aumentó 66.2 contra el 17.1 por ciento con Peña Nieto y el huevo se mantuvo en el mismo precio, después de 6 años y pese a la inflación acumulada, mientras que en la administración de Calderón se incrementó 4.35 y 4.8 por ciento, con el también panista Vicente Fox.

Otro personaje desinhibido a últimas fechas es el secretario de la Defensa Nacional, general Salvador Cienfuegos Zepeda, quien hace unos días se manifestó a favor de la legalización de la amapola para usos medicinales, ayer rindió homenaje al ex presidente Luis Echeverría Álvarez y a su antecesor en el cargo, el general Hermenegildo Cuenca Díaz, por haber impulsado la construcción de las instalaciones donde ahora estudian los cadetes del Ejército y la Fuerza Aérea.

En un acto para celebrar el 195 aniversario del Heroico Colegio Militar, el titular de la SEDENA dijo a los militares egresados y estudiantes de esta institución: “está en nosotros seguir fortaleciendo el legado de honor y lealtad institucional que nos dejaron quienes nos antecedieron en estas aulas y que con determinación contribuyeron en las etapas difíciles de México a mantener la dignidad de la República”.

 

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